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La necesidad de dar prioridad-país al Open Banking

Hacer de Chile un país desarrollado que dé oportunidades a todos sus ciudadanos es algo que se vería potenciado si el Open Banking (OB) se volviera un tema prioritario en las agendas de los sectores público y privado, ya que abriría la puerta a una inclusión financiera que abarcaría a la gran mayoría de los chilenos –independientemente de su clasificación socioeconómica– y permitiría a quienes trabajan informalmente –cerca del 30% de los chilenos según cifras del Banco Central– acceder a soluciones personalizadas de financiamiento.

Un punto clave en esta oportunidad es la aplicación correcta de las nuevas tecnologías relativas a la industria 4.0, ya que pese a que estas están permitiendo que las empresas estén cada vez más cerca de sus clientes –gracias a una recopilación continua de datos– para ofrecer propuestas de valor más precisas –lo que aceleraría fácilmente la inclusión financiera de los chilenos sin limitar los soportes que hoy conocemos–, el manejo correcto de los datos y la información de los usuarios es fundamental.

Por otro lado, desde lo técnico, la implementación del OB precisa de sistemas que soporten el flujo de datos entre distintas instituciones, a través de un conjunto de herramientas digitales y plataformas de software y una vez obtenido el consenso del cliente. En la práctica, este marco de referencia provee de interfaces sencillas y usualmente baratas para consumir e integrar datos entre aplicaciones.

Si bien esta iniciativa presenta otros grandes desafíos, entre las oportunidades que ofrece (aparte de la inclusión financiera) están la generación de nuevos negocios, la eficiencia de la inversión, la mejora en el servicio al cliente, y el fomento de la actividad productiva.

En términos de inclusión financiera, aspectos como el estándar tecnológico, la rentabilidad asociada a al uso, y la mitigación de los riesgos normativos implican hoy en la práctica la exclusión de algunos clientes, pero el OB puede remover algunos de estos obstáculos, posibilitando así la incorporación de los grupos sub-bancarizados, ya que algunas Fintech podrían proveer información mejorada y enriquecida sobre los mismos.

Con respecto a la generación de nuevos negocios, se expandiría la oferta de valor de las instituciones financieras tradicionales (IFTs) hacia productos que la tecnología actual no logra abordar, y se capitalizarían los efectos de red producidos por la agregación mayores oferta y demanda.

En relación con la eficiencia de la inversión, en procesos de implementación compleja o formación costosa de capacidades, se hace razonable que las IFTs incluyan como socios a las Fintech para que estas integren sus soluciones. Con esto se evitarían gastos e inversiones en soluciones ya probadas, destinándose tales recursos a optimizar los procesos operativos y comerciales.

Para mejorar el servicio a los clientes se podrían efectuar avances que reduzcan la fricción en los distintos puntos de contacto con el cliente, ya que OB tiene como uno de sus pilares centrarse en sus necesidades.

En cuanto al fomento de la actividad productiva, se podría articular una estrategia que, potenciando la inclusión financiera, estimule las actividades económicas centradas en la innovación, posicionando a Chile como un actor relevante en la región.

Por todo esto, creo que la aspiración de hacer de Chile un país más desarrollado pasa por una mayor inclusión financiera que permita que las personas puedan optar al financiamiento adecuado para trabajar en lograr sus sueños. Hay países que ya dieron pasos para avanzar en este frente, de modo que el alineamiento a las mejores prácticas permitiría un recorrido más expedito. Por otro lado, aprender progresivamente de los desaciertos de impacto controlado que se vayan produciendo, en esos casos mejoraría el proceso a nivel local.


Elaborado por German Goñi, Ingeniero Civil Industrial UC, candidato a Magíster en Inteligencia Artificial UAI, y emprendedor/inversionista con expertise en gestión de organizaciones públicas y privadas, especialmente en las áreas de compensación y beneficios, gestión del desempeño, finanzas, y diseño de políticas públicas. Posee conocimientos envidiables en cuanto a data analytics y machine learning, y una fuerte experiencia en el desarrollo y la implementación de soluciones de digitalización de procesos.

Revisado por Sebastian Zambrano.